Auditoría desmiente reportaje de Loret de Mola: “NO HUBO CONFLICTO DE INTERÉS”

Tras realizar una exhaustiva investigación, un despacho independiente de Estados Unidos confirmó que no hubo ningún conflicto de interés en la renta de una casa entre un empleado de la empresa Baker Hughes y Carolyn Adams, la esposa deJosé Ramón López Beltrán, el hijo del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Luego de contratar un despacho especializado en este tipo de casos, el vicepresidente de la Baker Hughes en México y en América Latina, Bob Pérez, informó que la averiguación no arrojó ningún indicio de que la empresa participara en la transacción inmobiliaria.

Según las conclusiones a las que llegó la investigación, la casa en cuestión pertenecía a Keith Schilling quien jamás estuvo relacionado en la participación de Baker Hughes en México.

Asimismo, como ya había aclarado el mismo Schilling, la casa se arrendó mediante un tercero, por lo que el empleado desconocía a quienes rentaron la residencia.

Y aunque es conocido que la empresa energética norteamericana si tiene contratos vigentes con Pemex, Schilling no está vinculado a ninguno de ellos. Prueba de lo anterior es que en ningún contrato se menciona al dueño de la casa de Houston.

Al respecto, el periodista Carlos Loret de Mola respondió al comunicado de prensa con el siguiente tuit:

Este es el comunicado completo dado a conocer por la compañía estadounidense:

Baker Hughes es una empresa global, que cotiza en la bolsa de valores NASDAQ, con operaciones en más de 120 países, la cual incorpora en todas sus actividades los más altos estándares de ética y responsabilidad corporativa.

Atender e investigar cualquier asunto relacionado con nuestra área de compliance (cumplimiento de las normas éticas) es una prioridad.

Con motivo de las diversas publicaciones relacionadas con el arrendamiento de un inmueble propiedad del Sr. Schilling, un exempleado de la empresa, a la Sra. Adams y con el objetivo de esclarecer con total transparencia dicha situación, Baker Hughes solicitó una investigación a una firma de abogados especializada en investigaciones y cumplimiento normativo (compliance), la cual concluyó que Baker Hughes no tuvo participación alguna en dicha operación.

Por lo anterior, Baker Hughes niega cualquier conflicto de interés en relación con información relativa al arrendamiento de la propiedad privada de este exejecutivo y nuestras operaciones en México.

Tenemos más de 60 años operando en México, siempre con total transparenciay estricto cumplimiento de todas las leyes aplicables y de los requerimientos de PEMEX.

Baker Hughes no tuvo ninguna participación en la transacción de arrendamiento mencionado. La residencia en cuestión nunca ha sido propiedad, ni ha sido gestionada directa o indirectamente por la empresa.

Baker Hughes nunca fue consultada ni tuvo conocimiento de la Transacción de Arrendamiento. La empresa tuvo conocimiento de dicha transacción cuando ésta apareció en los medios de comunicación al ser una operación entre privados.

La casa pertenecía a Keith Schilling, quien se incorporó a nuestra empresa en 2016 y dejó la compañía el 31 de diciembre de 2019. El Sr Schilling nunca trabajó en ninguna área relacionada con México ni con o para clientes mexicanos. Keith Schilling fue el líder de Baker Hughes en Canadá en el año 2019. Anteriormente, fue director comercial y de ventas en la empresa para la región de Norteamérica, la cual, de manera interna, atiende exclusivamente a Estados Unidos y Canadá.

México no está incluido en la región de Norteamérica para Baker Hughes. Internamente, las ventas y operaciones en México están organizados dentro de la entidad separada denominada Latinoamérica y Sudamérica.

Tal y como informó inicialmente el Sr. Schilling a Bloomberg el 4 de febrero, el contrato de arrendamiento se firmó con un tercero con el que el Sr. Schilling afirma no haber tenido ningún contacto o relación previa. La declaración del Sr. Schilling y la revisión de este asunto por parte de la empresa que realizó la investigación para Baker Hughes, indican que la transacción se celebró a través de un proceso de solicitud de arrendamiento convencional y en su momento, acorde a condiciones de mercado.

Con respecto a nuestra relación de negocios con México, PEMEX ha proporcionado una explicación detallada de nuestros contratos y de cómo fueron licitados y adjudicados en pleno cumplimiento de las leyes establecidas.

Hemos completado de manera proactiva una revisión interna de algunos de nuestros contratos y tratos comerciales con PEMEX que han sido mencionados en los medios de comunicación a partir de 2016, y no hemos encontrado registros de que Keith Schilling esté involucrado, nombrado o mencionado en ninguna documentación.

Seguimos teniendo certeza de que no existe ningún conflicto de intereses o relación entre nuestra empresa, el señor Schilling, Pemex y un tercero.

Como hemos dicho, Baker Hughes solicitó a una firma de abogados externa muy respetada, el Grupo R. McConnell, que realizara una revisión para determinar cualquier posible conflicto de intereses entre las partes. A continuación, incluimos algunas de las conclusiones resumidas del Grupo R. McConnell, las cuales están disponibles a través de su comunicado de prensa publicado el 21 de febrero:

La revisión del Grupo R. McConnell concluye que la transacción de arrendamiento entre Keith Schilling y un tercero se considera una transacción de curso ordinario en condiciones de igualdad entre esas partes. No tiene ninguna relación con ningún negocio de Baker Hughes en México o de otro tipo. Baker Hughes no tenía conocimiento del acuerdo de alquiler ni recibió ningún beneficio de él.

Declaración original proporcionada a los medios el 1 de febrero:

Baker Hughes es una empresa de tecnología energética con operaciones en más de 120 países, comprometida con los más estrictos estándares de anticorrupción y rendición de cuentas en Estados Unidos y en cada uno de los países donde operamos. En México operamos desde hace más de 60 años, siempre con total transparencia y apegados al Estado de Derecho.

Con respecto a la información publicada en varios medios de comunicación sobre una casa ubicada en Houston, Texas, se hacen las siguientes aclaraciones:

El inmueble nunca ha sido propiedad ni administrado directa o indirectamente por Baker Hughes.
Baker Hughes no estuvo involucrado en la supuesta transacción.
La casa es una propiedad privada que, según los registros públicos, pertenecía a un ex empleado que dejó la empresa en 2019.
El exempleado no estaba involucrado en nuestras operaciones en México.
Baker Hughes es una empresa pública y está comprometida con estrictas normas de anticorrupción y transparencia.
Nuestros contratos y operaciones se realizan con estricto apego a la ley.
Petróleos Mexicanos (Pemex) también lanzó un comunicado sobre los resultados de auditoria externa de los contratos con Baker Hughes; a petición de la empresa energética, se reunieron María Claudia Borras, presidenta de servicios petroleros a nivel mundial; Bob Pérez, presidente de México y Latinoamérica y César Pulido, director de cuenta para PEMEX, se reunieron con el equipo directivo y el auditor de PEMEX, para aportar información relativa al arrendamiento de la residencia. Y se notificó que fue recibido el informe del despacho para que inmediatamente la Fiscalía General de la República (FGR) lo tenga a su disposición.

En este sentido, el director general de PEMEX tuvo por recibido el informe de Baker Hughes y, por instrucciones del presidente de la República, licenciado Andrés Manuel López Obrador, afirmó que lo pondrá inmediatamente a disposición de la Fiscalía General de la República para los efectos legales correspondientes.

Por su parte, Bob Pérez, presidente de Baker Hughes México y Latinoamérica, precisó que tras una revisión que hizo el despacho de abogados R. McConnell Group, sobre los contratos que se han tenido con PEMEX y que han sido referidos por algunos medios, no se encontró conflicto de interés ni nada irregular.

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